Descubre la versión más auténtica de quién eres y deja una huella significativa en el mundo.

Recibe mis mensajes semanales desde el corazón, para guiarte en el viaje hacia el florecimiento de tu yo más apasionado, consciente y libre.

Carta para tu alma en el confinamiento, un llamado a la confianza y la libertad interior.

¡Hola tesoro!

Imagino tu sorpresa al recibir mi carta. 

Sé que hace mucho no te escribo y te has estado preguntando, ¿qué será de Zuzel? ¿Por qué ya no se comunica con nosotros?

Yo también te he echado de menos cariño, me he acordado mucho de ti, de todos vosotros, y aunque no os he escrito, sé que nuestras almas han permanecido conectadas.

Muchas cosas han pasado en mi vida desde mi última carta. Hay mucho que quisiera contarte, sabes que compartir contigo es de las cosas que más me llenan.

Hoy te escribo, porque sé que en tu vida, como en la mía, ha irrumpido una situación inesperada que ha dado un vuelco a nuestro mundo.

La humanidad vive un momento intenso, convulso, lleno de incertidumbre y desafíos. Y ya sabes como pienso, que todo lo que nos pasa, por difícil o duro que nos parezca, trae dentro de sí, la semilla de un propósito más grande.

Las etapas de crisis, los períodos de mayor dolor y miedo, pueden convertirse en nuestros mejores maestros, si nos rendirnos a la experiencia y permitimos que nos abrace, con todo lo que tiene para ofrecernos. 

Corazón, no sé cuáles son tus circunstancias en este momento en que te escribo. Quizás estás viviendo el confinamiento en soledad, sin tu familia. Tal vez te has quedado sin trabajo y te inquieta mucho tu futuro.

Quizás tienes a un familiar enfermo y temes por su salud. Tal vez has perdido a un ser querido y no has podido despedirte como hubieras querido.

Con independencia de tu situación actual, quiero hacerte llegar un mensaje de amor y  esperanza, que toque las fibras de tu ser, y te recuerden, que por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre volverá a brillar.

Hoy quiero hacerte una invitación a aceptar, a estar presente y a confiar. 

La aceptación tal y como ya la veo,  no es resignación, no es apatía o sumisión. La aceptación de la que te hablo es dejar ir la idea de que tenemos que controlarlo todo, o de que las cosas tienen que suceder de una determinada manera. 

Aceptación plena es llegar a la comprensión de que no tenemos ni idea de qué es lo mejor para nosotros o para los demás. Nuestra visión de la realidad es realmente muy limitada, y encima está condicionada por todos nuestros juicios, y nuestro sistema de creencias y programas mentales inconscientes.

Si pudiéramos ver el conjunto, el todo, la conexión del mundo visible e invisible, quizás todo comenzaría a cobrar un significado más profundo.

La aceptación a la que hoy te animo, no es un llamado a perder la esperanza. No hay desesperanza en la aceptación. Lo que hay es confianza en que todo lo que sucede entraña un propósito más grande, aunque no podamos verlo.

Recuerda que a lo que te resistes, persiste. De nada vale discutir con la vida, de nada vale resistirnos a lo que es.

Cuando dejamos de resistirnos, y nos sumergimos por completo en el momento presente, confiando en la sabiduría de la vida, aceptando nuestras propias limitaciones y emociones, se abre la puerta a un nuevo entendimiento, que antes no podíamos haber imaginado.

Aceptación es sinónimo de presencia, sanación y libertad.  Esa libertad que nos da el no aferrarnos al sufrimiento, y bucear más profundo para sanar nuestras heridas.

Corazón, tengamos el valor de estar presentes en este escenario vital. Reunamos el coraje para beber todos los sabores de la experiencia: la tristeza y la esperanza, el miedo y la fe, la pérdida y la resiliencia.

Porque cuando permitimos que la vida nos inunde con todo su abanico de luces y sombras, una fuerza y sabiduría insospechadas, emergen desde lo más hondo de nosotros mismos.

Desde esa nueva fuerza, podremos tomar acciones más conscientes, y rescatar nuestra libertad interior. Esa libertad interior que contribuirá a iluminar el camino hacia la libertad de otros seres. Porque déjame decirte que nadie que haya conquistado su libertad interior podrá ser sometido jamás. 

Nadie que haya explorado la libertad infinita que hay en lo profundo de nosotros mismos, podrá sentirse prisionero, aún estando confinados. 

Porque nuestro  hogar interno, una vez sanado, se convierte en un espacio lleno de luz y libertad, que jamás podrá ser reprimido bajo los condicionamientos y dogmas de otros.

Mi invitación por tanto es también, a que a través de este proceso de aceptación y sanación interior, descubras tu naturaleza verdadera y tomes la decisión de vivir de acuerdo a ella. Te desafío a ser valiente para asumir la responsabilidad de quien eres, para brillar con luz propia  y seguir tu llamado interior.

Por último, mi invitación es a la confianza. Confía en el proceso de la vida, confía en la inteligencia de la tierra, confía en la fuente del Amor que nos  ha creado y sobre todo confía en tu poder interior para encontrar tu camino.

Te envío todo mi amor, hasta la siguiente carta,

Zuzel Amelia  

¿Estás dispuesto a expandir tu consciencia y encender la chispa de tu Pasión y tus talentos?

Comienza hoy a recibir en tu correo mis mensajes más personales para acompañarte en esta aventura fascinante

Comparte tus ideas conmigo

Los campos requeridos están marcados con un *

*