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Hay locuras que son poesía, locuras que no vale la pena curar.

Dice una canción del cantautor cubano Silvio Rodríguez:

Hay locuras para la esperanza,
Hay locuras también del dolor,
y hay locuras de allá donde el cuerdo no alcanza,
locuras de otro color.

Hay locuras que son poesía,
Hay locuras de un raro lugar.
Hay locuras sin nombre, sin fecha, sin cura,
que no vale la pena curar.

Me sorprendo cada vez que escucho esas frases sentenciadas para matar los sueños, en plan: “estamos en crisis”, “cómo se te ocurre quejarte del trabajo que tienes”, “ya todo está inventado“, “ ese sueño tuyo te queda demasiado grande”, “estás loco, pon los pies en la tierra, no puedes vivir de tu pasión”, “no eres capaz de eso”, “pides demasiado a la vida”, y muchísimas otras que nos llevan a vivir una vida por debajo de nuestras posibilidades, sumidos en el conformismo y apatía. Es más fácil conformarnos y creernos lo que otros dicen, que cuestionarnos a nosotros mismos y tener valor de encontrar nuestra propia verdad.

Me sorprendo, porque todas esas frases la dicen precisamente personas que no han vivido sus sueños, que se han conformado, que no han encontrado una gran pasión en la vida por la cual luchar.

Ir más allá de esas creencias limitadoras, de esas fronteras que adormecen, debería ser nuestro propósito de cada instante. Experimentar, arriesgarnos, aprender, “fracasar”, cuestionarnos todo, romper paradigmas, son las armas para salir a cazar sueños grandes.

Dijo Aristóteles que no hay un gran sueño sin mezcla de locura y no podría estar más de acuerdo.

Si locura es vivir descubriendo, inconforme con los límites que imponen los moldes prestablecidos, si locura es hacer algo diferente, si locura es no creerme lo que acuñan otros sino lo que sienta en mi corazón, entonces llamadme loca, sí señores, soy loca de atar 😉

¿Te sientes incómodo por ser el bicho raro de tu grupo de amistades?

¿Te da miedo a que te juzguen y no te comprendan si empiezas a ser tú mismo, tú misma?

¿Crees que eres diferente y que no encajas?

No pasa nada de malo contigo, te doy la bienvenida al club de locuras que no vale la pena curar.

El que se conforma con ser hoy como fue ayer, el que no busca saltar a cada momento por encima de los obstáculos del camino para llegar a cumbres más altas y nobles, termina huraño y marchito. ¿Quieres eso para ti?

Yo te digo: escapa de las redes del conformismo, escapa de las redes de la rutina, de lo conocido, de las etiquetas que no son tu auténtica esencia. Rompe las redes de la indecisión, del miedo a ser tú. Escapa de las opiniones de quien no te conoce, de los juicios sin razón. Permítete llevarte la contraria a ti mismo, elige conectar con las necesidades de tu alma y date el permiso también de vivirlas sin limitaciones.

Regálate la oportunidad de auto conocerte, de sentirte, de explorarte, sin juicios, ni condicionamientos, en libertad. En definitiva, si no te conoces a ti mismo, si no te das el regalo de ser tú, ¿qué mayor locura podría haber?

Permítete hacer aquello que te dicte tu corazón, aún a riesgo de equivocarte mil veces. Nada vale más la pena que escuchar la llamada de tu alma y seguirla con genuina emoción.

Y sigo con frases míticas, aquí va una frase de José Martí que me encanta:

“Emplearse en lo estéril cuando se puede hacer lo útil, ocuparse en lo fácil cuando se tienen bríos para intentar lo difícil, es despojar de su dignificad al talento. Todo el que deja de hacer lo que es capaz de hacer, peca.”

¡Vaya, de verdad que me fascina esta frase! Esto sí que es un pecado mortal, morir por no vivir en coherencia con lo que en el fondo de nosotros anhelamos.

Por favor, nunca te quedes sentado al borde del camino, como el que ve la vida pasar, de espectador momificado. Digan lo que digan los aletargados, sube el listón siempre, ¡siempre!

Busca el escalón siguiente que empine tus cualidades, que te saque de tu zona de confort, que te haga despertar tu valor y anestecie tus miedos, no para alardear o presumir, no para competir con nadie, sino para elevar tu potencial y poder ofrecer lo mejor de ti a más personas.

Si nos descuidamos, si no ponemos atención a nuestro momento presente, si más a menudo no nos preguntamos si vamos por el camino que queremos seguir, iremos tejiendo una telaraña que nos estimulará a acomodarnos, nos dejaremos imponer reglas y costumbres que espantan la experimentación, las ansias de abrir caminos, que nos matan ilusiones y la savia de la vida, esa que es juguetona, creativa y entusiasta, como cuando éramos niños.

No se trata de que sigas siendo un crío, sino de andar por los años manteniendo esos ojos de explorador insaciable e inocente, que se tienen en la niñez.

Cuando nos creemos adultos, dejamos de hacer lo que sentimos por temor a quedar en ridículo. Quieres correr por la orilla del mar, o ir cantando por la calle, pero alguien te mira. Quieres dedicarte a algo que te hace vibrar pero temes la crítica de tu familia. Quieres romper con ataduras, pero hay que arriesgar y estar dispuestos a perder algo.

Todo lo que quieras hacer y no hagas por miedos, se va anclando en tu pecho hasta que algún día estalla. La llamada de tu espíritu no se puede evadir eternamente y acabará dando gritos. Así que toma tu dosis de osadía, no sea que enfermes de tanta cordura.

Emprende aventuras que pongan en riesgo quien has creído que eres, que desafíen tu rutina y tus miedos, que manden al traste todo lo que sabes que ha llegado la hora de soltar. No te ahogues en la comodidad de un mar en calma como un plato, carente de ilusiones, de retos y emociones, te invito a subirte al barco para explorar nuevos mares bravíos, de un azul intenso y una profundidad que nunca antes habías visto. Te invito a sacar ese dulce y apasionado loco que habita dentro de ti.

Siembra una semilla de poesía y locura en todo lo que hagas, deja a los cuerdos y escépticos rumiando, muchas cosas se juzgan imposibles antes de que estén hechas. La poesía de tu alma tiene alas, no las cortes, porque ellas te llevarán hacia un horizonte nuevo, más allá de los nubarrones.

Hace falta liberarse de uno mismo, de nuestros caducados programas mentales, de sentimientos marchitos, de cargas innecesarias y experiencias obsoletas, para sumergirnos en un universo renovado con asombrosa curiosidad, hurgando en los pequeños detalles que abren nuestros corazones.

Estas locuras que son poesías no son fáciles de vivir, porque los apasionados, los dulces locos encontramos a veces la oposición de los que dicen tener los pies en la tierra, porque a veces el modo que la vida tiene de poner a prueba nuestras auténticas creencias pasa por tornar difíciles las cosas, pero aun así, con todos los escollos del camino, sabemos que la felicidad está en el viaje, en ese viaje que cambia todo, porque nos cambia a nosotros.

Creo en un mundo en que exista la oportunidad de crecimiento para todos, en que todos tengamos la posibilidad de respirar la alegría de vivir, que todos tengamos la posibilidad de fluir con lo que hacemos y trabajar con pasión. Yo abogo por una humanidad enamorada, apasionada, amante de la tierra y de sus semejantes. Esa es mi revolución personal, ¿y la tuya?

Sé que llevas dentro el fuego que calienta e ilumina, sé que en ti hay un alma inquieta y anhelante por salir al encuentro de un propósito que llene de sentido tus días. Si tienes miedo, si ves la noche cerrada, recuerda que puedes encender ese fuego en cualquier momento que tú decidas.

Saludo el lugar en que tus miedos y los míos se vuelven luz.

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Comentarios

  1. Hola Zuzel, de nuevo y como siempre te doy las gracias por tu tiempo en ayudar a los demás
    Yo sé que las barreras nos las ponemos nosotros mismos y se van haciendo cada vez más difícil de salta y los demás no tienen culpa de nuestra limitaciones y se muy bien de lo que hablo y lo primero que me digo cada mañana es YO PUEDO,
    YO QUIERO, YO ME LO MEREZCO.
    Un fuerte abrazo.

  2. Hola Zuzel,

    Hace tiempo leí un post acerca de Elisabeth Kübler-Ross, considerada la principal autoridad mundial sobre el acompañamiento a enfermos terminales dice que si se pregunta a una persona que está a punto de morir qué volvería a hacer si viviera, la respuesta en la práctica totalidad de los casos es ésta: “Me hubiera arriesgado más”. La Dra. Kübler-Ross preguntaba al moribundo el porqué de esta respuesta, los argumentos que recibía se caracterizaban por el siguiente estilo de reflexión: “Porque aquello que quería hacer y no hice por miedo; o aquello que quería decir y no dije por pudor o temor; o aquella expresión de afecto que reprimí por un excesivo sentido del ridículo, me parecen una nimiedad absoluta frente al hecho de morirme. La muerte es algo que no decido yo, la vida me empuja a ello y ahora, frente a ella, me doy cuenta de que todas esas circunstancias que me parecían un reto terrible son una nimiedad comparada con el hecho de que me muero y no hay vuelta atrás”.
    Desde siempre, a lo único que en el fondo realmente he tenido miedo ,ha sido a llegar al final de mi vida y darme cuenta de haberla desperdiciado por no “hacer locuras”, esas con la que te sientes plena y feliz . Pero claro siempre tienes a alguien que te recuerda,con esos comentarios “llenos de sensatez”, esas “sentencias para matar los sueños” como tan bien las defines Zuzel. Que te hacen regresar al redil. 🙁

    Hay un nuevo mundo dentro y fuera de nosotros –un mundo en el que hay menos miedo– esperando a ser descubierto. Y tenemos que romper esas cadenas que nos condenan a llevar una vida de zombies.
    “Podemos vivir libres de juicios, sin temor a la censura de los demás, sin restricciones”

    “Nuestros miedos no evitan la muerte, frenan la vida. El miedo es una sombra que lo obstruye todo: nuestro amor, nuestros verdaderos sentimientos, nuestra felicidad, nuestro ser mismo.”

    “Todo lo que quieras hacer y no hagas por miedos, se va anclando en tu pecho hasta que algún día estalla. La llamada de tu espíritu no se puede evadir eternamente y acabará dando gritos. Así que toma tu dosis de osadía, no sea que enfermes de tanta cordura.”

    Zuzel yo estado aún estoy “enferma” de cordura y deseo curarme lo antes posible 😉 y he sentido un lastre que me tenía anclada en el inmovilismo y el conformismo. Perder el miedo y olvidar todo lo que nos han inculcado acerca de lo que és sensato.Conservar tu empleo “seguro”,no estás preparada para eso,no tienes los estudios suficientes…

    ¿Qué ocurriría si empezáramos a correr algunos riesgos, si nos enfrentáramos a nuestros miedos? ¿Y qué si fuéramos más lejos, si persiguiéramos nuestros sueños, si obedeciéramos a nuestros deseos?
    Puf!!! cómo dice el anuncio de televisión.

    Zuzel, necesitamos personas como tú, que nos hagan reflexionar,despertar a tiempo.Para que podamos descubrir aquello que realmente deseamos y el coraje para lograr los sueños que queremos vivir.
    Gracias por ser la luz que alumbra el camino hacia nuestro propósito ,ese que llene nuestros días de sentido y felicidad.

    Besos